Encuentro con Nicole
Desde hace tiempo Nicole, una amiga que conocí en el primer curso del bachillerato, y yo estábamos planeando reunirnos en verano para vernos fuera del horario escolar. Costó un poco porque ella vive un poco lejos de donde vivo yo y las dos teníamos ciertos planes hechos. Además, dependemos de nuestros padres y el transporte público para viajar. Días después discutiendo las fechas, decidimos que yo iría a su pueblo del 29 de junio al 31 y juntas hariamos una acampada en un camping cerca de allí.
Por desgracia, yo me puse enferma los días antes de visitarla porque me fui de viaje. La mañana acordada me levanté y no me encontraba lo suficientemente bien como para ir de acampada y, por lo tanto, le envié un mensaje a Nicole explicándole la situación y ella lo aceptó.
Por eso, decidimos volver a planear otro encuentro. Esta vez las dos nos pusimos de acuerdo bastante rápido, ella vendría a mi pueblo el día 25 de agosto hasta el 28.
Ese día llegó por la tarde porque por la mañana tenía que hacer el First, examen de inglés de Cambridge. Al reunirnos, después de alojarse y mostrarle mi casa, fuimos a caminar para que yo le enseñase mi pueblo y después jugamos a juegos de mesa. A mi padre y a mi se nos ocurrió ir al Congost de Mont-Rebei con Nicole para pasar un día en la naturaleza, hacer ejercicio y disfrutar del paisaje. Se lo contamos y le pareció buena idea y, por lo tanto, el primer día nos fuimos pronto a dormir para descansar y aprovechar el día siguiente al máximo caminando por el Congost.
Cómo acordado, el 26 nos levantamos pronto y fuimos a hacer unos kilómetros andando con mi padre, el cual nos condujo hasta el Congost de Mont-Rebei y desde allí seguimos el camino señalado de ese lugar. Estuvimos 4 horas haciendo esfuerzo físico y, antes de volver al coche, comimos unos snacks y comida preparada que nos había hecho mi madre previamente en unas mesas de picnic que había allí. Las vistas fueron muy bonitas aunque el nivel del agua del río no era muy alto y nos lo pasamos muy bien aunque fue un proceso agotador. Por la tarde llegamos a Linyola y, como nos habíamos quemado por estar tantas horas expuestas al sol, tuvimos que ir a comprar AfterSun. Pasamos el tiempo viendo películas hasta que nos preparamos para ir a cenar en el bar de debajo de mi casa con mi tía y por la noche tuvimos que irnos antes que los otros a casa porque no podíamos aguantar más sin dormir después de ese intenso día. El 27 por la mañana fuimos a comprar unos ingredientes para hacer un pastel de limón para el día siguiente porque los padres de Nicole venían a comer para luego irse. Por la tarde fuimos al cine a ver la película de Los Minions: El Origen de Gru y luego nos fuimos a cenar a un restaurante de ahí cerca. El último día fue más relajado ya que jugamos a juegos de mesa hasta que los padres de Nicole vinieron al mediodía. El pastel les gustó mucho y luego fuimos a hacer un café en el bar de abajo de mi casa. Se fueron no muy tarde porque tenían un largo camino hacía su casa y nos despedimos.
En conclusión, aunque fue un poco difícil vernos en verano, logramos coincidir en algunos días que teníamos libres y pudimos estar juntas un tiempo haciendo actividades lúdicas. Creo que las dos nos lo pasamos muy bien y nos pudimos conocer más fuera del horario escolar y desarrollamos diversas capacidades como es el deporte y la repostería. Además, nuestros padres se hicieron amigos y esperamos volver a quedar de esta manera más adelante.
Resultados de aprendizaje: 1, 2, 3, 4, 5