Esplai La Plaça

11.06.2022

Esplai La Plaça es una asociación creada por el Col·legi Claver para que los niños y niñas del Secà de Sant Pere de Lleida, considerado un barrio con una amplia complejidad sociocultural, puedan tener un espacio de ocio educativo. Se organizan una variedad de proyectos y diferentes actividades para ellos y ellas a lo largo de todo el año con el apoyo de muchos voluntarios y voluntarias, entidades y vecinos y vecinas que hacen que todo esto sea posible.

Uno de sus proyectos es el Refuerzo Educativo. Este servicio en concreto se nos presentó a principios del curso 2021-2022 por nuestra coordinadora CAS ya que nuestro centro escolar ya había participado con Esplai La Plaça otros años. Un grupo de chicas de mi clase y yo nos ofrecimos como voluntarias para hacer esas clases de refuerzo escolar que los niños y niñas podían necesitar.

Pocos días después nos visitó Jordi Juvillà para organizar los horarios. Nos dijo que podíamos escoger más o menos el curso del niño o niña que íbamos a hacerles refuerzo y, cómo íbamos a ir una vez por semana, el día de la semana en que asistiríamos. Las clases empezarían a las 17:00 y serían de 1 hora, por lo tanto, terminarían a las 18:00. Si estas clases de refuerzo durante todo el curso nos parecían demasiado, nos dejó dividirnos en tres grupos y hacer un grupo por trimestre, que es exactamente lo que hicimos.

Decidimos ir los jueves porque era un día libre en el que coincidíamos y hacer las clases a niños y niñas de primaria aunque hubiese alguna excepción. De acuerdo con todas las compañeras, mi pareja y yo decidimos hacer clases en el último trimestre. Durante el resto del curso iba recibiendo comentarios bastante buenos y algunos problemas, que al final se solucionaron, sobre el refuerzo. En general, los niños y niñas necesitaban una cierta atención de cada una de nosotras y, a veces, era un poco difícil. También nos advirtieron que algunos de ellos y de ellas podían pasar por alguna situación difícil, ya sea en en casa con problemas familiares o en la escuela con bullying u otro tipo de situaciones y que teníamos que ayudarlos lo máximo posible.

El jueves 7 de abril empezamos nuestra primera clase de refuerzo con Esplai La Plaça. Mi compañera y yo nos quedamos a comer en nuestro instituto para estar por la tarde en Lleida y realizar este voluntariado. Ese día fuimos con bastante antelación al lugar acordado del barrio del Secà de Sant Pere para tener tiempo de sobras, aprendernos el camino y calcular el tiempo que tardaríamos en llegar. Como era la primera vez, dos encargadas de este proyecto nos enseñaron el lugar y hablamos un poco de cómo iban a ser las clases y qué teníamos que hacer antes de que llegasen los niños y niñas. También nos asignaron a nuestro estudiante que, en mi caso, me tocó una niña llamada Amy de 2n de primaria. Cuando llegaron las 17:00 conocimos a otros jóvenes como nosotras que

también hacían este voluntariado y todos y todas nos acogieron con las manos abiertas.

Para empezar con Amy, decidí romper el hielo y establecer una conversación en la que pudiera conocerme y yo a ella. Al principio me dí cuenta que no hablaba catalán, así que hablamos en castellano la mayoría de veces. En un primer momento parecía ser una niña muy tranquila, calmada y tímida que le daba vergüenza hablarme aunque encuentro que es normal porque era una extraña. Por estos motivos, el primer día no hicimos mucho. Me dijo que le encantaba dibujar y pintar y, como me dijo que no tenía deberes de la escuela, empezó a hacer un dibujo. A los pocos minutos después, una encargada descubrió que sí tenía deberes, ya que había otro niño de su misma clase y con los mismos deberes, y revisé su agenda. Tenía que leer un cuento en catalán y lo empezamos desde el principio para luego descubrir que ya lo habían empezado en clase. Me sentí bastante ingenua pero al final pensé que no pasaba nada por empezar de nuevo un cuento porque, como no entendía mucho catalán, de esta manera se lo traducía cuando no lo entendía y podía seguir la historia más bien. Al terminar a las 18:00, me despedí de Amy y todos los voluntarios y voluntarias cogimos una hoja que teníamos que rellenar cada vez al finalizar la clase. Esa ficha preguntaba por el seguimiento y comportamiento de cada niño y niña y sobre lo que habíamos hecho ese día en refuerzo. Después de esa primera vez no la volví a ver hasta el 21 de abril porque por medio había vacaciones de Semana Santa.

A medida que hacía más clases a Amy, ella se fue soltando y me dejó ver su personalidad juguetona típica de una niña de su edad y creo que ella me fue agarrando confianza. Siempre empezaba con preguntarle cómo le había ido la semana y la escuela y luego le miraba la agenda y hacíamos los deberes. Descubrí que lo que más le gustaba eran las sumas de matemáticas y, lo que menos, el catalán e inglés. Muchas veces, al terminar la tarea, le dejaba dibujar o le escribía algunas sumas y restas simples para que ella las hiciera porque le encantaban y, los últimos minutos se reunían todos los niños y niñas para jugar a las cartas del UNO. Los deberes solían consistir en leer cuentos o algún texto en catalán y dictados.

Hubo algún par de veces que faltaban voluntarios y voluntarias por motivos personales y teníamos que hacer clase a dos niños o niñas al mismo tiempo. Recuerdo una de las veces en que me tocó a Amy y Rayan a la vez. Los dos se conocían y eran amigos de la escuela porque iban juntos a clase. Ese día fue uno de los que me costó más porque Amy estaba más emocionada y los dos querían jugar todo el rato aunque me lo pasé muy bien y disfruté verlos tan contentos.

El último día de refuerzo, me dió pena terminar y dejar de ver a Amy y a otros niños y niñas. A Amy le imprimí una hoja de papel de pintar por números donde había sumas y pienso que le gustó bastante.

En resumen, las clases de Refuerzo Educativo de Esplai La Plaça fueron una experiencia muy enriquecedora para mí ya que fue de las primeras veces que hacía de tutora de alguien y aprendí cómo hacerlo. Fueron momentos muy divertidos y conocí a gente muy amable. Lo que menos me gustó fue el hecho de quedarme a comer un día más a la semana en el instituto pero, una vez estás allí, el tiempo pasaba volando. Amy era una niña muy divertida y con ganas de pasarlo bien incluso estudiando lo que menos le gustaba.


Resultados de aprendizaje: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7


Share
Maria Morcillo Piñol
2021-2023
Creado con Webnode
¡Crea tu página web gratis! Esta página web fue creada con Webnode. Crea tu propia web gratis hoy mismo! Comenzar