Trabajando como camarera
Mi familia materna creó el bar Pere Bep hace unos 80 años porque nosotros somos de la casa cal Pere Bep. Desde entonces el bar pasó de generación en generación hasta llegar a mi madre y sus hermanas que decidieron darlo en alquiler. Aún así, siempre le tienen un cierto cariño al bar y solemos ir allí cuando vamos a tomar algo. Hubo diferentes dueños hasta el 2022 que los de entonces lo dejaron y lo cogió Montse.
Montse es la mujer que lo lleva actualmente y le ayudan su hijo, Dídac, y un amigo, David, porque ella prefiere estar en la cocina ya que le apasiona la cocina. Hacía meses que buscaban a gente como trabajadores pero no encontraban a nadie de su gusto así que, como yo quería coger experiencia laboral, me ofrecí para trabajar en el verano. El día 3 de marzo Montse me dijo que podía ir al bar para enseñarme el funcionamiento pero lo que no sabía era que ya empezaba a trabajar. El próximo día fui por la tarde, cuando suele haber menos gente, y Dídac me enseñó todo lo que debía saber. Poco a poco fui yendo al bar cada fin de semana por las mañanas hasta que fui cogiéndole el rollo.
Mi primera experiencia como camarera en un bar fue emocionante y llena de desafíos. Nunca antes había trabajado en la industria de la hospitalidad, ni en ningún otro lugar a parte de voluntariados, pero estaba decidida a dar lo mejor de mí y aprender todo lo posible durante esta nueva etapa de mi vida. Desde el momento en que ingresé al bar, sentí una mezcla de nerviosismo y emoción. Me asignaron tareas básicas, como preparar mesas y organizar los cubiertos y las servilletas durante los primeros días y, a medida que observaba a mis compañeros de trabajo, noté la importancia de la comunicación y la cooperación para mantener un flujo constante en el servicio.
El primer día, mi función principal consistía en tomar pedidos y entregar las bebidas a los clientes en la barra. Parecía una tarea sencilla, pero pronto me di cuenta de que era más complicado de lo que parecía. Tenía que recordar las preferencias de cada cliente, mantener un ritmo rápido y asegurarme de que las bebidas fueran correctas. Aprendí rápidamente que la multitarea era esencial en este trabajo, ya que tenía que equilibrar varias órdenes al mismo tiempo. A medida que ganaba confianza, comencé a involucrarme más en el proceso de preparación de las bebidas. Me enseñaron a hacer cócteles y a utilizar diferentes herramientas y técnicas para mezclar los ingredientes. Aunque al principio cometí algunos errores y derramé algunas bebidas, mis compañeros de trabajo me alentaron a seguir practicando y mejorando.
Cada mañana de los fines de semana comenzaba a las 9 hasta el mediodía y, si había gente comiendo, me quedaba hasta limpiar los platos y cubiertos. Algunas veces tuve que ir por la noche a servir mesas porque había mucha gente y, aunque al principio no era muy buena, cada vez se me da mejor. Montse es una mujer muy considerada y flexible así que el horario se acomodaba a la cantidad de tareas y estudios que tenía en ese momento, a mis pequeñas salidas a otras ciudades y a las fiestas que celebraba. Además, considera que los estudios son lo primero y, por eso, muchas veces trabajaba menos de lo que me tocaba por los estudios e incluso había veces donde directamente no bajaba a trabajar durante época de exámenes.
Uno de los mayores desafíos fue lidiar con situaciones difíciles con los clientes. Hubo momentos en los que algunos clientes estaban insatisfechos o tenían problemas con sus órdenes. Aprendí a mantener la calma y escuchar sus inquietudes para encontrar soluciones adecuadas. La paciencia y la habilidad para manejar situaciones complicadas se convirtieron en habilidades clave que desarrollé durante mi tiempo como camarera.
A medida que pasaba el tiempo, comencé a entender la importancia de la eficiencia y la organización en el trabajo. Aprendí a anticipar las necesidades de los clientes, a tener siempre todo listo y a mantener el área de trabajo limpia y ordenada. La coordinación con mis compañeros de trabajo se volvió crucial para ofrecer un servicio de calidad y garantizar una experiencia agradable para los clientes.
Además de las habilidades técnicas que adquirí, también descubrí el valor de la amabilidad y la empatía en este trabajo. Interactuar con diferentes personas todos los días me enseñó a adaptarme a diferentes personalidades y a tratar a cada cliente con respeto y cortesía. Aprendí a sonreír incluso en los momentos más estresantes y a transmitir una actitud positiva a los demás.
Mi experiencia como camarera en el bar no solo me brindó conocimientos prácticos, sino que también me permitió crecer como persona. Desarrollé habilidades de comunicación, trabajo en equipo y resolución de problemas que son aplicables en diversos aspectos de mi vida. Aprendí a manejar situaciones de alta presión y a trabajar eficientemente bajo estrés.
Resultados de aprendizaje: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7